Nuestro café nace en Colombia, llega en grano verde a Argentina y se tuesta en nuestro tostadero para expresar lo mejor de cada origen.

Todo comienza en las montañas cafeteras de Colombia. La región, la altura, el clima, el suelo y la variedad le dan identidad a cada café y definen gran parte de los aromas y sabores que después encontramos en la taza.

Las cerezas de café se recolectan cuando alcanzan su punto adecuado de maduración. Una selección cuidadosa desde la finca es fundamental para preservar la calidad y desarrollar los sabores que después encontraremos en la taza.

Después de la cosecha, las cerezas comienzan su transformación. En esta etapa se retira la pulpa que rodea al grano y, según el proceso elegido para cada lote, continúan etapas como fermentación, lavado o secado. Estas decisiones influyen directamente en el perfil final del café.

Después del procesamiento, el café se seca cuidadosamente hasta alcanzar el nivel de humedad adecuado. Esta etapa es fundamental para estabilizar el grano, preservar su calidad y prepararlo para su almacenamiento y posterior exportación.

Después del secado, el café pasa por la trilla, donde se retira el pergamino que protege el grano. Luego se selecciona y clasifica para obtener el café verde que será exportado a Argentina.

Una vez seleccionado y preparado en origen, Tintico importa el café en grano verde desde Colombia hasta Argentina. El café llega sin tostar a nuestro tostadero, conservando la identidad y las características desarrolladas en cada finca y región de origen.

En nuestro tostadero trabajamos cada lote de manera individual, buscando desarrollar el perfil que mejor exprese las características de su origen. La tostión nos permite resaltar el dulzor, los aromas, la acidez, el cuerpo y las notas propias de cada café.

Después de la tostión, el café necesita un período de reposo. Durante este tiempo libera de forma natural parte del CO₂ generado durante el tueste y sus aromas comienzan a estabilizarse. Este paso permite que cada café exprese mejor su perfil antes de pasar a la molienda o al empaque.

Después del reposo, el café se prepara según cada pedido. Puede conservarse en grano o molerse según el método de preparación elegido. Finalmente se envasa para proteger su frescura, sus aromas y las características de cada origen hasta el momento de prepararlo.

Después de todo el recorrido, el café llega a su momento más importante: tu taza. Desde las montañas de Colombia hasta nuestro tostadero en Argentina, cada paso busca conservar la identidad de origen y transformar cada lote en una experiencia única para disfrutar todos los días.
